NADA NUEVO BAJO EL SOL
Las Artes Visuales en la Era de la Globalización
y el Libre Comercio

Prof. Aníbal Ortizpozo

“El capitalismo en cultura ha dado todo de sí
y no queda de él sino el anuncio de un cadáver maloliente”
Ernesto Guevara

La intención de estas reflexiones, es de la defensa de la creación artística en su relación con los mecanismos de dominación cultural en la era de la globalización, integración y libre comercio, la reafirmación del arte como una forma de vida del ser humano, su memoria, sus creencias, su modo de pensar lo propio y proporcionar una descripción de la complejidad del tema y sus actores principales.

En nuestro tiempo no parece tarea fácil, lograr que las obras de arte recuperen el sentido y valor de uso que han ido perdiendo convertidas en mercancía de la industria cultural globalizada.
Hago un paréntesis para no dejar pasar el hecho de que en algunos países del llamado Tercer Mundo, sectas religiosas se han dedicado intencionalmente a destruir la cultura de nuestros pueblos indígenas. Y en el sector llamado del “arte culto” hay sectas artísticas se han fortalecido en una producción artística cuyo origen se encuentra en la asimilación formal (sin considerar el contenido) de obras que se producen en los grandes centros de poder económico de las naciones desarrolladas.

Son los mismos que en nombre la libertad creadora se alejan del compromiso con el ser humano, produciendo para el mercado fórmulas repetidas y de fácil comercialización.

No es raro oír a los jóvenes creadores afirmar que el mejor artista es el que más vende. Que una obra debe ser de vanguardia, para lo cual se debe utilizar los nuevos materiales y funcionar en los mercados transnacionales del arte.
Ahora bien, al repensar la cultura y el arte en general, referido a los mecanismos de dominación, se sabe que hay una trama de hilos invisibles, fuerzas que actúan en distintas direcciones según un juego de intereses donde interviene: el Estado por una parte, la empresa privada por otra, grupos independientes y artistas por su cuenta y riesgo.

En la producción de cultura y en la reflexión sobre ella, hay quienes se dejan dominar por intereses propios, otros ignoran que son piezas de una gran maquinaria de consumo, y los menos que se han fortalecido en su dignidad, se exponen al borrón histórico o terminan despojados de sus sueños por la contrarrevolución monetaria de la cultura hegemónica de las naciones desarrolladas.

Sobre la dominación cultural no hay nada nuevo bajo el sol, nada que no se haya dicho, definido y redefinido, solo que a las conversaciones de nuestro tiempo habría que agregar otras redefiniciones como: descentralización, integración, libre comercio para el área, globalización (que sería importante analizar por separado referidos al hecho cultural y artístico).

Desde todos los tiempos, ejercido por emperadores, reyezuelos, dictadores y presidentes democráticos y sus funcionarios menores; el poder no siempre ha favorecido la libertad creadora, ni el desarrollo del arte y la cultura de los pueblos, debido a que ha estado sujeto a las conveniencias de la política económica de los gobernantes de turno. De esta práctica política-cultural surgieron satíricas frases como “quien paga al violinista, exige la melodía que tiene que tocar”, o el tradicional “bozal de arepa” en Venezuela.

La crisis sostenida que hemos tenido que soportar, tiene responsables que todos conocemos, muchos de ellos manipulan desde su ente financiero las actividades artísticas, ya sea para evadir impuestos o para dar una falsa imagen humanista de su institución. En el caso de varios Bancos y Empresas privadas cuyos programas de difusión cultural nos sorprendieron gratamente, hoy se debaten sin recursos (?) para seguir programando su “show artístico”.

Esto me hace pensar que la difusión del arte y la cultura no es posible con crisis económica, porque efectivamente los recursos económicos afectan y distorsionan los circuitos deseables que mueven, exponen, reproducen y ofrecen aquella producción realizada por artistas , me refiero a museos, editoriales, prensa cultural, sedes teatrales y circuitos de cinematecas de artes y ensayo.

No quisiera dejar la idea de que los creadores de bienes culturales, no deben comercializar sus productos, muy por el contrario todo creador, todo trabajador del arte y la cultura, debe vivir de lo que produce, pero con dignidad. Para ello tiene que enfrentarse a la fundaciones culturales de la empresa privada, salones de artes , galerías comerciales, marchands de a pie y en carros; “dealers”, curadores, y críticos de arte vendedores de obra, jurados saloneros, todos ellos viviendo satisfechos a la cómoda sombra de una rentabilidad especulativa obtenida de la comercialización de la actividad cultural.

Cabe preguntarse si no sería adecuado dejar a un lado a los intermediarios.
A los creadores nos queda, por lo menos, la opción de no aceptar condiciones abusivas, es decir, “no funcionar” con ellos y recurrir a profesionales honestos que sí los hay y que se niegan a considerar la obra exclusivamente como una “mercancía” a cotizar.

Por si esto fuera poco, el mercado del arte y la cultura está conectado, como es de suponer, con los programas de “integración para el área” y libre comercio. La producción de grupos étnicos, pobladores urbanos y campesinos en sus particulares modos de ser son hoy afectados por “bienes y mensajes” (programas de radio y televisión) que se producen en un sistema transnacional y desterritorializado de producción y difusión, con el agravante, como afirma Néstor García Canclini, de que “las políticas culturales de cada país y los intercambios con los demás se siguen trazando como si la globalización económica y las innovaciones tecnológicas no estuvieran reorganizando las identidades, las creencias, las formas de pensar lo propio y los vínculos con los otros” sobre integración propone interrogarnos acerca de si la integración será de las sociedades o sólo de los empresarios” .

Las políticas neoliberales del post-modernismo no han favorecido a nuestros países pobres, han acentuado en la última década la pobreza, la marginalidad, el desarraigo y la mala calidad de la educación.

Las artes cultas (plástica, teatro, música clásica) siguen privilegiadas (?) en los programas de las políticas culturales de Estado, mientras se advierte en los espectadores menos interés por ellas.

No hay respuestas, sólo TENEMOS la posibilidad de iniciar un debate UNA DISCUSION en foros de Arte, y TENEMOS la práctica de haber vivido atrapados entre las políticas culturales de las instituciones del Estado empobrecidas, burocratizadas, y el libre mercado del arte con su voracidad y técnicas de comercialización transnacionales al estilo de las subastas de New York o Ferias de Miami, Chicago y Madrid, donde el sector privado hace gala de TODO un diálogo comercial perverso, propio de un capitalismo salvaje.

Parece ser prioritario que el Estado establezca condiciones favorables que mediante la autogestión (ONGs), grupos independientes de la cultura y el arte, puedan ejercer el derecho humano a expresarse libremente, vivir con dignidad y donde lo que prime sea el interés público colectivo, más que la rentabilidad mercantil.

Artículo publicado en:

Diario El Correo del Caroní, Ciudad Guayana,Venezuela 1995

Diario Últimas Noticias, Caracas, Venezuela 1999

www.artelatino.com - Argentina 2000

Conversatorios con Artistas, Docentes y Estudiantes de Arte Plásticas de la Escuela Superior Autónoma de Bellas Artes “Diego Quispe Tito” , Cusco Perú y en las Filiales de Calca, Checacupe y Sede Central, Cusco, Perú, Diciembre 2006.

 

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